sábado, 3 de mayo de 2014

Inicio

Un mundo, un solo camino, un solo destino y un solo final.
Vivíamos en un lugar lleno de engaños, secuestros, contaminación y desilusión; solo era cuestión de tiempo para que la madre naturaleza reclamara su tierra y eliminara a las pestes que la estaban destruyendo.
Inicio con terremotos en todo el mundo, después llegaron grandes erupciones y al final para todos los que quedábamos vivos aparecieron los exterminadores, bestias colosales que solamente mataban gente sin importarles si eran niños inocentes o adultos desgastados, su misión era matar a todo ser humano que habitase la tierra.
Cada tempestad que nos atacaba a mi familia y a mi lográbamos superarla, queríamos continuar viviendo, no podíamos simplemente morir y desaparecer, para nosotros el vivir lo era todo y no dejaríamos que nada ni nadie nos quitase lo que nos había costado tanto mantener, nuestra vida. Desgraciadamente la edad y las enfermedades también eran un enemigo duro de evitar, mis abuelos fueron los primeros en morir, más que nada por su edad, estaban cansados y no podían mantener el ritmo de los demás, así que una noche simplemente se despidieron de sus tres hijas y sus nietos, y sin más que decir durmieron eternamente. Fue una perdida amarga pero sabíamos que esa era una de las muertes más piadosas para nosotros, así que continuamos adelante, evitando todos los obstáculos que llegasen a aparecer, hasta encontrar otro nuevo escondite temporal en el cual pudiésemos pasar al menos una semana a salvo.
-Estoy cansado – exclamó mi hermano después de caminar varias horas sin descanso
-No solo tú estás cansado Dan – dijo mi tía Victoria
-Tu tía tiene razón, todas estamos cansadas – continuo mi madre Elena
-Venga, basta de quejarnos y continuemos caminando – dijo mi otra tía, Mercedes
Todos con un gran pesar en las piernas continuamos hacia adelante, sin saber que era lo que nos encontraríamos seguimos caminando. Casi al llegar la noche y tras estar más que exhaustos logramos encontrar un escondite en una cueva que estaba oculta tras una gran arboleda. Antes de instalarnos completamente nos aseguramos de tomar medidas preventivas contra cualquier depredador que quisiese visitarnos mientras descansábamos, colocamos lanzas hechas con madera en la entrada y al interior algunas trampillas para retenerlos un poco si es que lograban entrar, una vez seguros de que estaba todo en orden acomodamos las mantas y decidimos quien haría la primera guardia, en esta ocasión le tocaría a mi tía Mercedes.
-Bueno tía, no olvides despertarme en la madrugada para hacer el cambio – dijo mi hermano mientras se recostaba en un costado
-Hasta crees que se me olvidara – dijo sarcásticamente
-Está bien, es hora de dormir – dijo mi madre mientras bostezaba
-Descansen, excepto tu Merce – comento Victoria
-Que chistosa eres Vicky – contesto algo molesta
-Soy todo un amor – rió un poco
-Sí, lo eres – dije sarcásticamente
-Tu cállate Tamy – grito
Todos reímos y bromeamos un rato hasta que el sueño logro vencernos por tanto cansancio. Al cabo de unas horas mi tía despertó a mi hermano para el cambio de guardia y durmió como roca hasta el amanecer. Al salir el sol decidimos quienes deberían preparase para salir a cazar, únicamente lo hacían dos personas para que así los demás trajeran lo necesario para poder cocinar la carne, desgraciadamente esta vez nos tocaba a mí y a mi tía Victoria.
-Que les vaya bien – decía mi madre mientras nos abrazaba
Mi hermano y Mercedes no dijeron nada pero en sus miradas se notaba claramente lo que querían decir: “regresen a salvo”. Dimos media vuelta y comenzamos a adentrarnos en el bosque, marcábamos con una daga los árboles para encontrar el camino de regreso y escuchábamos atentamente los sonidos provenientes del interior del bosque. Caminamos alrededor de una hora entera sin encontrar ninguna presa pero seguimos adelante, no podíamos llegar con las manos vacías. Al caminar otro poco logramos ver un ciervo, sin hacer ruido tomamos posición para poder atraparlo. Victoria trepo un árbol para poder ver con mayor claridad al ciervo y así poder darme a mí las indicaciones necesarias para acercarme a él y matarlo. Tomo la radio y entonces comenzó a decirme que hacer.
-Tienes que avanzar sigilosamente alrededor de esa gran piedra, eso es. Ahora detente. El ciervo está escuchando. ¡Agáchate! Acaba de voltear justo donde estas – hizo una pausa – Ok, continua. Vamos avanza un poco más rápido.
Escuchar su voz ya era lo suficientemente tedioso para mí, pero que me ordenase que hacer me sacaba de quicio. Di un gran suspiro y continúe avanzando hasta donde se encontraba el ciervo y entonces un gran escalofrió recorrió mi espalda, me detuve y comencé a mirar alrededor mío, algo estaba mal.
-¿Por qué te detienes? – pregunto Victoria algo molesta
-Algo está mal – dije asustada
-¿Como que algo está mal? – dijo algo irritada
-No lo sé, siento como si… - sentí un golpe muy fuerte y salí volando desde donde estaba
Me estrelle contra un árbol y por el impacto se me fue el aire, estaba aterrada, no podía respirar. Oí a lo lejos los gritos de Victoria y sabia porque estaba gritando, un exterminador o mejor dicho un dragón se había percatado de mi presencia y venía a matarme. Lo más rápido que pude trate de recuperarme y con otro gran esfuerzo intente ponerme de pie, con dificultad  tome la radio y le hable a Victoria.
-¡Ni se te ocurra acercarte! – le grite – Solo se ha percatado de mi presencia, ¡Vete!
No respondía, sabía que estaba pensando en venir a ayudarme, pero ya era tarde, el dragón estaba justo frente a mí, observando cautelosamente mis movimientos para poder matarme de un solo golpe.
-¡Solo vete Vicky! – grite con gran desesperación
Pasaron unos segundos antes de que respondiera.
-Te quiero… - fue lo único que dijo antes de salir corriendo
Me sentí aliviada al ver que el dragón aún seguía sin sentir su presencia, ahora ella estaba a salvo. Su mirada se volvió más amenazante y otro gran escalofrió recorrió mi espalda, estaba muy lastimada por su primer golpe, sabia con exactitud que con un brazo dislocado y varias costillas rotas no lograría escapar de él, así que sin escapar de mi trágico destino desenvaine la espada que mi abuelo me había dado y la exhibí ante el dragón para que notase mi determinación.
-¡Venga dragón! – Grite – ¡Ataca!

Como si me hubiese entendido dio un rugido y luego se abalanzó sobre mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario